jueves, 11 de julio de 2013

Nelson Mandela y la Democracia

Un hombre admirable


Los pueblos de otras religiones también admiran la compasión que caracteriza su papado, en particular su compromiso con los pobres de todo el mundo. Reconocemos y admiramos sus esfuerzos para hacer del mundo un lugar mejor. La Iglesia Católica se ha distinguido en la Historia de Sudáfrica desde los tiempos de los primeros Misioneros. Nelson Mandela a Juan Pablo II, 1995. Sudáfrica.


Pbro. Germán Orozco Mora

Mexicali, B.C.


Mandela1918- Nace Rolihlahla Dalibhunga Mandela (Nelson) el 18 de julio en Mvezo, un poblado de 300 habitantes.

1927- Queda huérfano de padre. Motivado por su mamá a estudiar, aprendió a ser una persona religiosa; iba cada domingo a la Iglesia Cristiana Metodista a participar en la Asamblea. “Nada más importante en la lucha sudafricana que la Religión, todas las Religiones. Cuando nadie más quiso ayudarme, gente religiosa lo hizo. La Religión me sustentó durante largos años de encarcelamiento, y la Religión sigue siendo una fuerza impresionante. Nada ha sido más importante en la coyuntura sudafricana que la Religión”.

1940- Es expulsado de la Universidad Metodista Fort Hare College, en donde entró en contacto por primera vez con la política. Ahí conocerá a los futuros líderes del Consejo Nacional Africano (CNA), como Óliver Tambo. Dirá de aquel ambiente universitario manipulado: “Empezaba a comprender que un hombre negro no tenía por qué tolerar las docenas de pequeñas indignidades a las que se ve sometido día tras día”.

En 1886 se descubrieron las magníficas y enormes minas de oro de Johannesburgo en una veta de 65 kilómetros de largo. Desde entonces, la ciudad crecía constantemente y se le conocía como “La ciudad del oro”. Ahí llegaron, en 1941, Mandela y Justice, su amigo. Con recomendaciones de sus contactos, Mandela logró un puesto de oficinista en uno de los mayores bufetes de abogados blancos de la ciudad. De propietarios judíos, de mejor trato y menos racistas, con ellos ejerce como pasante. Ahí conoce a Gaur Rabede, destacado miembro del CNA y del Partido Comunista (PC).

1943- Es testigo del exitoso boicot al transporte público… “Me sentí impresionado por la eficacia del boicot; al cabo de nueve días, durante los cuales los autobuses circularon sin pasajeros, la Compañía volvió a cobrar la tarifa de cuatro peniques”. “Ser negro en Sudáfrica supone estar politizado desde el momento de nacer, lo sepa uno o no”.

Nelson Mandela, en una de las reuniones del CNA, gracias a Anton Lembede, descubrió que “estaba haciendo camino para formar parte de la élite negra que Gran Bretaña trataba de crear en África. Eso es lo que todo el mundo, desde el Regente hasta el señor Sidelsky, querían de mí. Pero era algo ilusorio. Como Lembede, llegué a ver el antídoto en el nacionalismo africano militante”.

1948- “El negro en su lugar”, y “Los culis fuera del país” (“Culis” era el término despectivo que los afrikáners pronazis y antisemitas usaban para referirse a los indios).

Este año, al vencer en Sudáfrica el Partido Nacional Afrikaner pronazi, “nuestra tierra se convertiría -dijo Mandela- en escenario de tensiones y conflictos”. Los mestizos quedaron fuera del Parlamento, y a los negros se les privó del derecho a voto. Se prohibieron los matrimonios y hasta las relaciones sexuales entre personas de razas diferentes.

Comenzó así el Apartheid, régimen político de segregación racial. Transporte, hospitales, servicios y locales públicos señalizados con carteles de “Sólo para blancos” o “Sólo para negros”. Los hospitales para blancos tenían la calidad de cualquier nación desarrollada. Los negros debían pagar impuestos a partir de 360 rands; y los blancos, desde 750 rands. Para el Ministro Verwoerd, era necesario que los negros aceptaran, desde niños, su rol de subordinación a los blancos.

1950- En los primeros años de esta década, los gastos de educación eran de 44 libras por cada estudiante blanco, 19 libras por alumno asiático o mestizo, y menos de ocho libras por cada africano. En 1970, la educación de un niño negro costaba el 10 por ciento de la de un blanco. Casualmente, la política del Apartheid se puso en marcha el mismo año en que la ONU proclamó los Derechos Humanos, el 20 de diciembre de 1948. A la población negra, que era el 80 %, se la obligaba a vivir en esos territorios segregados que tenían asignado el 13 % de la tierra del país; en cambio, los blancos vivían en el 87% de las tierras, que además eran las más ricas.

Gandhi (Abogado, como Mandela) inició su Movimiento de Resistencia Civil pacífica, precisamente en Sudáfrica. En 1952, Nelson fue inhabilitado por primera vez; período que aprovechó para finalizar sus estudios de Derecho y obtener el título que le permitió abrir su bufete de abogados, entre ellos Óliver Tambo. De esta época es su eminente discurso sobre “El difícil camino hacia la libertad”. “La grave situación de la población la empuja a resistir, hasta la muerte, las políticas apestosas de los mafiosos que gobiernan el país”.

1956- El 5 de diciembre, la Policía detuvo a Mandela en su casa, y con él, a 156 dirigentes de diversos grupos y razas: 105 africanos, 23 blancos, 21 indios y 7 mestizos. Se les acusaba de alta traición y conspiración por utilizar violencia para derrocar al Gobierno y sustituirlo por un “Estado comunista”. Mandela era tan escurridizo, que la Prensa le apodaba “Pimpinela Negra”. Sin embargo, fue detenido y dirá a sus seguidores y al pueblo: “¿Qué pensáis hacer vosotros? Yo ya he tomado una decisión. No pienso abandonar Sudáfrica y tampoco voy a rendirme. Sólo a través de las penalidades, del sacrificio y de la acción militante puede ganarse la libertad. La lucha es mi vida. Seguiré combatiendo por la libertad hasta el fin de mis días”.

1964- El 11 de junio, el Tribunal emitió el veredicto final: culpables. La sentencia expectante: cadena perpetua. Los condenados: Nelson Mandela, Walter Sisulu, Govan Mbeki, Raymon Mahlaba, Elías Motsoaledi, Andrew Mlangeni, Ahmed Kathrada y Denis Goldberg. La prisión: “Robbeen Island”.

El Primer Ministro Hendrik F. Verwoerd fue asesinado en el Parlamento por un fanático blanco, en protesta porque su Gobierno no hacía lo suficiente por la minoría blanca. En Sudáfrica continuaron con la segregación racial los sucesores Vorster y Peter Botha hasta el 10 de mayo de 1994, cuando Nelson Mandela juró su cargo para un mandato de cinco años, tras su liberación después de 27 años en prisión, injustamente. “Nunca, nunca, nunca jamás experimentará otra vez esta maravillosa tierra la opresión del hombre por el hombre, ni sufrirá la humillación de ser el tirano del mundo. Dejemos que reine la libertad. ¡Que Dios bendiga a África! Mandela había votado y sido votado por primera vez en Sudáfrica; obtuvo el 62.6% de los votos y 252 escaños, en las Elecciones de abril de 1994.


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