jueves, 30 de junio de 2016

EPIGRAMARIO

El Juglarón Arrimado

Tan cerca de Yankilandia
Y tan lejos de las Europas…
De todos modos nos pegan

Nomás votó el Reino Unido
por recuperar su Libra,
y aquí causó mala vibra
por dejar al Peso hundido.

¿Tendrá que ver Inglaterra
con nuestras magras finanzas?
Más bien a todos aterra
que no hay quién pare las transas.

El conflicto de Maestros
Se acrecienta cada día,
Y el Gobierno no le atina

Nos dan muy poco a conocer;
de noticias, la resaca.
Lo que ocurre allá en Oaxaca
acumula un gran dossier.

Mientras se echan la bolita
la SEP y los disidentes,
en SEGOB ya no amerita
contar ni parar las muertes.

Por ausencia de Minerva,
Ni quién defienda la Ciudad
De promesas y auge hirsuto

Sin rubor ni leve tedio,
dicen metropolitanos
que van a poner remedio
a asentamientos humanos

En verborrea no están quietos:
auguran urbe ordenada.
Y afirman, como si nada,
que eso verán bisnietos.

A los lados y hacia arriba
Se mudó la Capital,
Sin oficio ni beneficio

Como castillos de hielos
se plantaron sin recato;
fue cuestión de un buen contrato
multiplicar rascacielos.

Los cotos y pichoneras
se extendieron hasta El Salto;
mas no hay quién ponga un Alto
a ofertas tan chapuceras.

El cartón de Hocio

Cartón de Hocio 2016 037

EDITORIAL

En los conflictos late la efervescencia del cambio

Es cierto. Vivimos en un mundo complicado; hay desacuerdos entre los Gobiernos y el Pueblo, entre la Religión verdadera y ciertas religiosidades a modo; y lo más doloroso, desaveniencias hacia el interior de la familia. Todos los pueblos recorren, de muchas maneras, su calendario propio, de dolor y de fiesta, de incertidumbre y cordura. Pero son los desencuentros los que van marcando, hacia dentro y hacia el exterior, la agenda urgente para trabajar.
La tarea pública, en sus declaraciones, está cargada de buenaventuras que apenas llegan a intenciones sin soporte, mientras los aconteceres diarios van ensangrentando familias y desbordando preocupaciones. Hay, entre Gobierno y Pueblo, una eterna suspicacia, relaciones hoscas, tachonadas de mentiras. Hay enredos, polvorines sociales a la espera de respuestas congruentes de las Autoridades. La gente embravecida, pocas veces entiende de razones, pero sabe distinguir entre las verdaderas propuestas y los engaños que difieren cíclicamente los remedios.
La Arquidiócesis recién ha vivido una experiencia de encuentro; se han motivado iniciativas para mejorar el futuro de más de cuatro millones de personas con grandes necesidades en muchos sentidos. La Evangelización es la columna vertebral de nuestro quehacer. Escuchar y hablar para atender, bajo la guía de nuestro Obispo, es la metodología para la Pastoral en las comunidades de creyentes.
Esto se espera con la aportación de las distintas comunidades representadas en la IV Asamblea Diocesana. Una experiencia común, que no es otra que mirarnos de cerca para congeniar las diversas ópticas, discernir aciertos y desaciertos venidos de todos los rumbos de la geografía diocesana, marcando acentos para nuestro presente complicado. Es contemplar los requerimientos más urgentes y buscar las soluciones adecuadas e inaplazables.
El Papa Francisco dice de la familia -y éste fue el parecer de la Asamblea Diocesana que reflexiona en este sentido- que es la preocupación vital, tarea y programa para la Pastoral Diocesana. Ahí, en el hogar, están todas las esperanzas, pero también su descuido es la madre de todos los conflictos.
Verbo fundamental es compartir “el pan y la sal”. Pero insiste el Santo Padre en la solidaridad con los necesitados, la ayuda a la Sociedad entera, que puede traer una nueva primavera para la Iglesia, para nuestra Iglesia Diocesana.
“Hoy en día vemos, en distintos frentes, cómo la familia es debilitada, cuestionada”, dijo el Sumo Pontífice en su reciente visita de este año a Tuxtla Gutiérrez, refiriéndose al ambiente sociopolítico que surge en nuestra Patria, de lo que se dice y se publicita en muchos países.
De suma importancia es cobrar mayor conciencia a partir de esta IV Asamblea de Pastoral. Ahí han surgido temas esenciales para las faenas desde nuestras Parroquias. El Vicario de Cristo alienta nuestras luchas de cada día: “Prefiero una familia herida, que intenta todos los días conjugar el amor, a una Sociedad enferma por el temor a amar”.

jueves, 23 de junio de 2016

Jesús, hombre libre

Juan López Vergara

El día de hoy, nuestra Madre Iglesia ofrece un bellísimo pasaje del Tercer Evangelio, que muestra la incuestionable responsabilidad de Jesús con el Proyecto del Padre, y lo comprometedor que significa para cada uno de nosotros seguir al Señor (Lc 9, 51-62).

CLARIDAD DE DESTINO
San Lucas da inicio a la sección más importante de su obra: “El gran viaje de Jesús a Jerusalén” (9, 51 – 19, 27). El primer versículo de esta sección central conserva un modismo que, literalmente, dice que Jesús “endureció el rostro”. Es decir, que se afianzó en su voluntad de emprender el camino con rumbo a la Ciudad Santa, donde tendría verificativo su Pasión-Resurrección, pues “conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un Profeta perezca fuera de Jerusalén” (Lc 13, 33; compárese 18, 31-34).
El Evangelista destaca que aquel viaje empezó con una decisión libre por seguir el Proyecto del Padre: “Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén” (v. 51). “Lo específico de Jesús -enseña González de Cardedal- no es sólo su Doctrina y su comportamiento moral, sino también, y sobre todo, la excelencia humana de su propia Persona: su libertad, su autoridad, su simplicidad de mirada, su atención a los hombres, su claridad respecto del propio destino, su relación con Dios”.

EL EVANGELIO SE EXPONE, JAMÁS SE IMPONE
Jesús, enseguida, envió a algunos de los suyos para que le procuraran alojamiento en un pueblo de samaritanos; pero fueron rechazados, porque los aldeanos se percataron de que Jesús iba a Jerusalén (véanse vv. 52-53). Santiago y Juan, muy indignados, propusieron a su Maestro: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?” (v. 54). Pero Jesús, aún más indignado por la vengativa reacción de sus discípulos, “se volvió hacia ellos y los reprendió” (v. 55). Y continuaron su camino (véase v. 56). Lucas muestra dos profundas verdades: la venganza no debe ocupar sitio alguno en el caminar cristiano, y el Evangelio jamás y por ningún motivo se debe imponer.
Nuestro Pastor enseña: “Otra característica del Amor de Cristo es que es universal. No ama sólo a los que lo aman ni sólo a los que hacen el Bien. Ama a todos y nos pide que amemos, incluso, a nuestros enemigos, a los que nos hacen el Mal, a los que no nos quieren bien” (Cardenal J. F. Robles, “Características del verdadero amor”, en Semanario, 1/mayo/2016, Pág. 3).

“SÉ BIEN EN QUIÉN TENGO PUESTA MI FE”
Los versos siguientes debemos leerlos con una actitud contemplativa de Fe en el Señor, dispuestos a escucharlo, sin pretender domesticar sus severas exigencias (véanse vv. 57-62). Entre ellas, sorprende, la que Lucas colocó al centro, y con la cual Jesús respondió a uno al que había convidado a seguirlo. Este invitado pidió a Jesús que le permitiera primero ir a dar sepultura a su padre. Jesús, entonces, le ordenó: “Deja que los muertos entierren a los muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios” (v. 60; compárese con I Re 19, 20).
Decidirse por Jesús no es fácil; nunca lo ha sido. Sin embargo, para quien conoce al Señor, hasta sus exigencias son liberadoras, como sucediera al Apóstol Pablo, quien exclamó: “Porque yo sé bien en quién tengo puesta mi Fe” (II Tm 1, 12).

LIBRO DE LA SEMANA

La Misericordia
Clave del Evangelio y de la vida cristiana
Walter Kasper
Editorial Sal Terrae

Al testimonio del Papa Francisco en su primer Ángelus: «El libro del Cardenal Kasper sobre la Misericordia me ha hecho mucho bien», se han unido innumerables voces que pregonan que el Mensaje de la Misericordia arroja luz sobre la más fundamental de todas las preguntas teológicas: la pregunta por Dios.
En la Misericordia revela Dios su Amor; la Misericordia es, por así decirlo, el espejo de la esencia divina. Es la Justicia propia de Dios, en la que Él se corresponde no con nuestros criterios, sino consigo mismo y con su Amor. La Misericordia es la Verdad de Dios sobre Sí mismo. Nos dice que, junto a Dios, es posible la Esperanza contra toda esperanza. A todo aquél que se lo pide, Dios le regala sin cesar un nuevo comienzo, lo que trasciende toda justicia humana.

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P. Joaquín Bodego Martínez, S.V.D.
Disponible en
LIBRERÍA VERBUM:
Av. Conchita 4556,
Col. Lomas de la Victoria.
Tels. 3144 3322 / 3073.
verbumgdl@outlook.com

Cuando un hombre ama a una mujer

Querida Lupita:

He escuchado varios Programas tuyos en tu Canal de YouTube y me han ayudado mucho en mi matrimonio y mi familia.
Sin embargo, mi linda esposa está en depresión. La he escuchado con paciencia y amor. Su infancia fue muy triste porque sufrió varios abusos, y culpa de ello a sus padres. Ella está llena de resentimientos y no puede perdonar.
Yo le digo que debe dejar su pasado atrás, pero me evade y se enoja aún más. Me dice que está convirtiendo mi vida en un infierno y que mejor se va a ir. Ya vivió varios Retiros Espirituales; por un tiempo está bien, y hasta su salud mejora, pero después vuelve a lo mismo. Yo hago oración por ella y por mí cuando me siento desesperado. ¿Qué más puedo hacer? A veces me cansa su actitud de no querer luchar. Ella no ve nada de lo bueno que tiene conmigo y nuestros cuatro hijos.

Javier T.

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Muy estimado en Cristo, Javier:
Pascal decía: Para quien no quiere abrir los ojos, toda la luz del Sol es poca. Pero en el caso de tu esposa, tal vez no sólo sea que ella no quiere abrir los ojos, sino que no puede hacerlo. En numerosos pacientes con depresión existe en común un componente químico-cerebral. La ayuda médica es fundamental, así que no esperes más para una consulta psiquiátrica.
Eres uno de los pocos hombres de nuestro tiempo, cuyo testimonio nos habla de lo que es el amor. Hoy se usa el término amar con gran superficialidad, y se le confunde básicamente con tres graves distorsiones:

1)Amar es sentir bonito; sentimiento que se convierte en una relación con tiempo de caducidad, ya que los sentimientos nacen y se desvanecen con frecuencia.
2)Amar es poseer a alguien, lo cual se traduce en violencia, maltrato e injusticia.
3)Amar es sexo, química; y en eso no existe compromiso. Usas a la persona para el placer personal, y te deshaces de ella cuando ya no te reporta sensaciones nuevas.

Otro, en tu lugar, tira la toalla y deja a su compañera de vida por no estar sana.
Tu situación muestra los rasgos propios del verdadero amor: Es total, fiel, fecundo y para siempre. Así lo expresa San Juan Pablo II en su Catequesis sobre la Teología del cuerpo.
Cuán diferente sería la realidad actual del matrimonio si comprendiéramos su verdadero sentido. Tú estás al lado de tu mujer en una situación compleja: no sientes bonito ni intentas forzar las cosas hacia tu bienestar egoísta ni fundas tu relación en la química o el sexo falso que presentan las revistas del momento. Estás a su lado porque la amas, y nada más. Quieres lo mejor para ella, la comprendes, procuras animarla, buscas medios de ayuda. Sin duda, hay momentos de desesperación y sequedad, pero vas a beber de la fuente del amor en tu oración, y sigues ahí, “de pie al pie de la Cruz”.
¡Gracias por amarla así! Tienes alma grande y has sabido responder al llamado que nos hacía la Beata Madre Teresa: “Ama hasta que duela, y después sigue amando hasta que deje de doler”. Recuerda dar mantenimiento a tus “resortes espirituales”, pues ahí encontrarás la fuerza necesaria: oración, Eucaristía, amor a la Palabra de Dios meditándola y haciéndola vida. Date espacios para descansar disfrutando de la Naturaleza o de la sana convivencia con tus hijos.
No desfallezcas, porque el buen final llegará, pues el amor verdadero tiene poder transformador.

La sencillez de hablar con Dios

Escuela de Oración, Clase 6

Ante el Santísimo

Pbro. Adrián Ramos Ruelas

El secreto de la oración
Para muchos, no es sencillo hacer oración, y menos cuando no se tiene Fe; cuando no se percibe la presencia de Aquél que tenemos delante, el Existente, Dios mismo, con quien podemos relacionarnos como con un amigo. Así hacía Moisés. Así hacían los grandes hombres del Espíritu, como el Profeta Elías que, antes de partir arrebatado al Cielo, le compartió su mismo espíritu a Eliseo. Todos quisiéramos tener ese espíritu de oración para poder relacionarnos fácilmente con Dios.
Parece difícil; pero, en realidad, es una cuestión sencilla, simplemente cuando nos encerramos en nuestra habitación y nos ponemos en la presencia de Dios. El Evangelio de San Mateo, que se lee cada que comienza el Tiempo de Cuaresma, nos invita a orar en nuestro interior, con nuestras propias posibilidades y límites, desde nuestra pobreza y miseria, desde lo que somos. En pocas palabras, desde el corazón:
Tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y reza a tu Padre que comparte tus secretos, y tu Padre, que ve los secretos, te premiará. Al orar, no multipliquen las palabras, como hacen los paganos, que piensan que por mucho hablar serán atendidos. Ustedes no recen de ese modo, porque, antes que pidan, el Padre sabe lo que necesitan (6,6-8).

ORACIÓN BREVE Y COMPLETA
Es precisamente en este contexto cuando Jesús aprovecha para enseñar la bella oración del Padre Nuestro a sus discípulos, oración sencilla y completa, que recoge la glorificación de Dios y las súplicas de las principales necesidades del ser humano, que el Padre Celestial ya conoce y atiende por su infinita bondad.
Aquel admirable Confesor y santo Sacerdote, el Padre Pío de Pietrelcina, nos dejó las siguientes bellas recomendaciones a este propósito:
Si puedes, habla al Señor en la oración, alábale. Si no lo consigues porque todavía no estás suficientemente adelantado en la vida espiritual, de ninguna manera te inquietes: enciérrate en tu habitación y ponte en la presencia de Dios. Él te verá y apreciará tu presencia y tu silencio. Seguidamente, te tomará de la mano, te hablará, hará los cien pasos en los senderos de este jardín que es la oración, y allí encontrarás tu consolación. Permanecer en la presencia de Dios simplemente para manifestar nuestra voluntad de reconocernos sus servidores, es un excelente ejercicio espiritual que nos hace adelantar en el camino de la perfección.
Como vemos, la situación es menos difícil de lo que parece. Sólo habrá que tener conciencia de quiénes somos y de Quién es Aquél a quien hablamos. Y a todo esto, ¿qué ganamos? Ni más ni menos que al Señor mismo. La fatiga que cuesta hacer oración granjea la mejor de las recompensas: tener a Dios mismo; tener su Espíritu. El Señor mismo lo desea: “El que me ama cumplirá mi Palabra, y mi Padre lo amará, y haremos en él nuestra morada”. El día de hoy hagamos oración. Busquemos esa relación con Dios, que quizás ha estado últimamente perdida.

Ballena en acción DIF Jal

CREAR EL AMBIENTE
Procuremos un espacio adecuado, lejos del ruido. Intentemos hoy el silencio interior. Pronto podremos ver resultados. El Señor está en todas partes, pero no siempre se le invoca convenientemente. El secreto de la oración es hablar al Señor desde el silencio y con el corazón.
Para iniciarnos en la oración es preciso preparar el ambiente, buscando el recogimiento. No se necesita de tanta palabrería, sino de hacernos conscientes de nuestro ser, de nuestros límites y necesidades, de reconocer que estamos ante Dios, que es una Persona con la cual se puede entrar en relación, y ¡listo! Así se comienza a orar.
La oración, entre más sencilla y sentida, mucho mejor.