jueves, 28 de abril de 2016

Dios quiere morar en tu corazón

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Diác. José Luis González Santoscoy

El anhelo profundo de Dios es habitar para siempre en el corazón del hombre. En este domingo, Jesús nos revela que quiere morar en cada uno de nosotros, pero para que esto sea posible, nos fija un presupuesto: que el cristiano ame y guarde su Palabra.
Dios quiere mudarse a nuestro corazón con toda la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sólo que, en ocasiones, llega y lo encuentra lleno de sentimientos y acciones innecesarias: tristezas, miedos, amarguras, traumas y pecados. Además, muchas veces lo ve con aferrados apegos: al dinero, al éxito, a la fama, a la vanidad o las personas. Hoy, nos recuerda que desea ser siempre el centro de nuestro corazón. Te invito a reflexionar cuántas situaciones te esclavizan y no te dejan experimentar a Dios.
El Señor Jesús quiere regalarnos su paz, pero no como el mundo la concibe, pensando que es la ausencia de guerras o de conflictos, sino como esa presencia de su Gracia, esa paz del corazón, ya que la paz interior es reflejo de un corazón puro y limpio. Muchos viven, como fruto del pecado y de la esclavitud, frecuentes guerras internas, y eso afecta a todas sus relaciones interpersonales. Sólo conseguiremos el verdadero sosiego si nos volvemos hacia Jesús, quien nos lo da como fruto de su Amor total.
Por ello, en este VI Domingo de Pascua, quiero hacerte una doble invitación: despójate de todos tus apegos, pues te quitan las fuerzas, debilitan tu voluntad y consumen tus energías para amar; busca la Gracia de Dios, puesto que sólo ella te liberará de tus esclavitudes y te dará la paz del corazón.

@PadreJoseLuisGS

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La Comunión de vida

Juan López Vergara

En este domingo del tiempo pascual, la Iglesia comparte un texto del Evangelio, que destaca el significado de la vinculación de la comunidad con la Persona de Jesús, y el providente magisterio desempeñado por el Espíritu Santo a través de semejante relación (Jn 14, 23-29).

SOMOS PARTÍCIPES DEL AMOR DE DIOS
Estando próximo a partir, Jesús ofreció a sus discípulos esta esperanzadora promesa: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama, no cumplirá mis palabras. La palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió” (vv. 23-24).
Jesús insiste en que la inhabitación divina se fundamenta en el Amor del Padre a los discípulos en el Hijo. Juan ya había afirmado que Dios amó al mundo, al extremo de entregarle a su Hijo, mostrando así que la Encarnación constituye el más entrañable acto de Amor del Padre (véase Jn 3, 16). Ahora, la inhabitación prometida será un acto de Amor. El Evangelista resalta que, desde la Resurrección, la Revelación no se circunscribe a una Doctrina, cuanto a participar del Amor de Dios.

LA PAZ OBSEQUIADA POR JESÚS
Conforme a la Historia de Salvación referida por San Juan, en su fase terminal, están el momento de Jesús y el de la Iglesia: “Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto Yo les he dicho” (vv. 25-26). No se trata de revelar algo nuevo, sino de enseñar y rememorar lo anunciado; el magisterio del Paráclito se entrelaza con el ejercido por Jesús.
Jesucristo se despidió ofreciendo el don de la paz: “Mi paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado’. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que Yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean” (vv. 27-29). La paz obsequiada por Jesús es su Gracia, aceptada en la Fe; la bondad misericordiosa de Dios participada al hombre.

HAGAN LO QUE JESÚS LES DIGA
Unas palabras acerca de la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, por estar en el inicio del mes dedicado a Ella, quien nos exhorta a descubrir la alegría suscitada cuando hacemos lo que Jesús manda (véase Jn 2, 5), y a estar siempre firmes con Él (véase Jn 19, 25). Sumémonos al canto de Unamuno:

Ya que sabes de amor y de dolores,
óyeme bien, Señora,
y ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora/ de nuestra muerte…

Tú, Señora, que a Dios hiciste niño,
hazme niño al morirme/ y cúbreme en el manto de armiño
de tu luna al oírme con tu sonrisa.

LIBRO DE LA SEMANA

¡Por favor, háblame del amor!
La educación afectiva y sexual de los niños de 3 a 12 años.
Inés Pélissié du Rausas
Editorial Palabra

¿Cómo hablar de sexualidad a nuestros hijos?. Una cuestión que podemos plantearnos cuando surgen sus primeras preguntas, conmovedoras y… sorprendentes al mismo tiempo. ¿Cómo hacerlo?; ¿con una respuesta tan poética como evasiva, a riesgo de eludir y retrasar las auténticas respuestas?; ¿habrá que preservar la “inocencia” de nuestro hijo durante el mayor tiempo posible, disculpándonos con nuestra vergüenza o con la excusa de nuestras ocupaciones?
Y, con todo, ¿cómo hablarle de la vida y del amor?. Porque nuestros hijos esperan que les hablemos de amor, que demos un sentido a las cosas. Preguntan el “porqué”. Con demasiada frecuencia, el problema radica ahí. La educación sexual contemporánea ofrece respuestas al “cómo”, pero permanece muda ante los “porqué” de nuestros hijos. Hoy son cada vez más numerosos los jóvenes que se sienten engañados, y lo confiesan. Están super-informados sobre el sexo, y lo que esperan es que se les hable de amor.
Esta obra es un auténtico manual que pretende ayudar a los padres en su tarea de proporcionar la educación sexual en el seno de la familia. Porque es a nosotros, padres, a quienes corresponde encontrar las palabras -nuestras palabras- para hablar a los hijos. Y serán las mejores, porque surgen del corazón y ¡porque conocemos y amamos a nuestros hijos más que nadie!

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Albert Kurczab, S.V.D.
Disponible en LIBRERÍA VERBUM: Av. Conchita 4556, Col. Lomas de la Victoria. Tels. 3144 3322 / 3073.
verbumgdl@outlook.com

La alegría del amor

Querida Lupita:

Soy fiel lector de Semanario y de esta Columna tuya en especial. Yo no conocía al Señor y me junté con mi actual pareja desde hace 12 años; tenemos 2 hijas. Ahora que tengo mayor conciencia de Dios en mi vida, le he pedido a ella que nos casemos por la Iglesia, pero ella no desea hacerlo. El Documento nuevo del Papa Francisco, Amoris laetitia, nos dice que estas uniones ya son aceptadas, y tengo dudas; no sé si seguir insistiendo o ya estar tranquilo en este tema. Necesito una orientación segura.

Eduardo H.

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Hermano mío, Eduardo:
La Exhortación Apostólica a la que haces referencia, La alegría del amor, es una confirmación total de la enseñanza milenaria de la Iglesia acerca del valor sagrado del Matrimonio. Los Medios de Comunicación seculares han contribuido irresponsablemente a generar una confusión en torno a este tema. Ellos hablan del Papa Francisco como un líder “progresista” o “rupturista”, que generará alteraciones a las enseñanzas de Cristo que la Iglesia ha custodiado con celo santo desde siempre. Esto no ha sucedido ni sucederá, pues tenemos la promesa de que es el Espíritu Santo quien guía sin error al Cuerpo Místico de Cristo, en materia moral y dogmática.
En cierto modo, me alegra que exista tanta confusión porque me siento llamada a estudiar este Documento con detenimiento, como el propio Papa nos pide, e invito a mis lectores a hacerlo también. Nos encontraremos con un bello anuncio de las maravillas del Plan de Dios para el matrimonio y la familia.
Amoris laetitia está en perfecta consonancia con Familiaris consortio y con los Documentos que a lo largo de la Historia se han escrito en torno a la familia. Responde a nuestra realidad, y hace audible el Evangelio para los hombres de hoy.
Para resolver tus dudas, selecciono los siguientes párrafos:
El Punto 297 dice: Obviamente, si alguien ostenta un pecado objetivo, como si fuese parte del ideal cristiano, o quiere imponer algo diferente a lo que enseña la Iglesia, no puede pretender dar catequesis o predicar; y en ese sentido, hay algo que lo separa de la comunidad (Cf. Mt 18,17). Necesita volver a escuchar el anuncio del Evangelio y la invitación a la conversión… “Respecto a un enfoque pastoral dirigido a las personas que han contraído Matrimonio Civil, que son divorciados y vueltos a casar, o que simplemente conviven, compete a la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la Gracia en sus vidas y ayudarles a alcanzar la plenitud del designio que Dios tiene para ellos”.
El Punto 307 incluye: De ninguna manera la Iglesia debe renunciar a proponer el ideal pleno del Matrimonio. La tibieza, cualquier forma de relativismo, o un excesivo respeto a la hora de proponerlo, serían una falta de fidelidad al Evangelio. Comprender las situaciones excepcionales nunca implica proponer menos que lo que Jesús ofrece al ser humano. Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos, es el esfuerzo pastoral para consolidar los Matrimonios, y así, prevenir las rupturas.
Hermano mío, insiste con amor misericordioso en tu deseo de darle valor sacramental a tu unión. Ora por tu esposa e hijos y encomiéndalos a María Santísima. Ella, Madre amorosa y comprensiva, entrará al corazón de tu mujer para que anhele con entusiasmo una probadita de Cielo, estando bien ante Dios y alimentándose de la Eucaristía, prenda del Cielo en la Tierra.

El pecado social

No pensemos sólo en faltas personales. Muchas de nuestras malas acciones
tienen implicaciones directas e inmediatas en la Comunidad.

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Así como es recomendable tener la precaución de acudir al médico y al dentista con frecuencia para no perder o para recuperar la salud; así como es obligatorio verificar el automóvil cada semestre para poder usarlo en la ciudad, así también es necesario -muy necesario- acudir al confesionario para celebrar el Sacramento de la Reconciliación y recuperar el estado de Gracia con Dios.

Realidades comunes alteradas
El confesionario es una lavandería del alma, del espíritu que se ha ido enturbiando y ensuciando a causa de las realidades que provocan el distanciarse de Dios. Esto es el pecado, y no es conveniente, en absoluto, mantenerse en esa situación de distancia de nuestro Padre, de su Voluntad y de todo lo bueno que de Él nos viene.
Resulta común pensar que la observancia de los Diez Mandamientos es suficiente para no incurrir en situaciones de pecado. Esto es parcialmente cierto, porque también hay un pecado de omisión y un pecado social.
El “pecado social” daña las realidades comunes que dependen de la responsabilidad humana, y provoca pasividad social en quienes deberíamos luchar contra esa presencia del pecado, porque, por pasividad, se omite emprender acciones que nos convierten en cómplices de estructuras, costumbres, leyes y culturas que le son contrarias al Proyecto de Dios para la Humanidad.

Preguntas reales
Como el origen del mal social está en el interior de cada uno, y la culpabilidad que conlleva depende del grado de responsabilidad de cada quien con respecto a su participación en el pecado social, es urgente meditar y practicar un examen de conciencia que permita saber si estamos incurriendo en acciones sociales que nos apartan de la Voluntad de Dios, o si hemos dejado de hacer lo que nos corresponde hacer.
A manera de examen de conciencia social, ésta es una buena lista de preguntas para reflexionar:
-Economía: En un sistema económico en el que la pobreza siempre aumenta, ¿qué hago para no avalar la injusta distribución de la riqueza?; ¿sigo siendo comprador compulsivo de productos innecesarios?; ¿nada hago para asociarme a grupos de resistencia pacífica?; ¿contribuyo al cuidado de la Creación y participo en acciones de defensa de la Naturaleza frente al saqueo de muchas industrias?
-Políticas: Frente a un sistema que convierte la Política en botín de unos cuantos que se valen de cualquier medio para hacerse del Poder, ¿considero como mi obligación moral participar en las Elecciones políticas de mi país?; ¿qué tan seriamente analizo y selecciono con responsabilidad las plataformas políticas de los Partidos Políticos?; ¿le otorgo mi voto a candidatos que simpatizan con el aborto?.
-Costumbres: Aunque somos un pueblo alegre, por respeto a los demás y por sentido común, no debe convertirse cada evento religioso y cada aniversario en una ocasión de derroche económico que sólo alimenta la vanidad y fomenta el culto a la personalidad. Por lo tanto, ¿soy derrochador y vanidoso?; ¿aprovecho los festejos para hacer uso del alcohol, la lujuria, el juego y las drogas?; ¿pongo más esmero en los aspectos exteriores de las Celebraciones Religiosas que en entenderlas y vivirlas con interioridad y con Fe? La diversión, ¿se ha convertido para mí en una obsesión?
-Leyes: No todas las leyes -por ser leyes- son forzosamente legítimas. No lo son, por ejemplo, las que promueven el aborto, la eutanasia, la pena de muerte y la discriminación… ¿He colaborado en la promoción de este tipo de leyes?; ¿participo responsablemente en los Movimientos de oposición y de resistencia pacífica?; ¿he utilizado la fuerza de la Ley para aplastar dignidades y pisotear los Derechos fundamentales del ser humano?
-Cultura: La dignidad y los Derechos de la persona han sido sometidos a la lógica del más fuerte, de lo inmediato y de los intereses de algunas naciones poderosas. En consecuencia, la sexualidad y los valores del amor conyugal, de la paternidad responsable y de la familia se están deteriorando… ¿Me estoy dejando llevar por estas situaciones?; ¿vivo la sexualidad como experiencia de amor responsable?; ¿me he convertido en consumidor de pornografía, erotismo y diversiones degeneradas?; ¿prefiero satisfacer mis caprichos emocionales que luchar por la fidelidad matrimonial y por la integridad de mi familia?; ¿descuido a los grupos desprotegidos y frágiles, como los ancianos, los enfermos y los niños por nacer?; ¿dedico parte de mi tiempo, de mis recursos económicos y de mis energías en favor de los necesitados?; ¿he puesto a Dios en el primer lugar de mi escala de valores, o lo considero como un valor más entre otros?
Cada persona forma parte de la Humanidad, y la Humanidad, a su vez, está constituida por todos nosotros; es por esto que cada uno es responsable del pecado social que a todos, hoy, nos está dañando gravemente.

Avanza esquema de pruebas de paternidad del ganado

Garantía de calidad

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Actualmente, un 70% de los animales de ganado de registro de razas bovinas, ovinas y caprinas que se comercializan en México, es objeto de las llamadas pruebas de paternidad, lo que significa la identificación del ácido desoxirribonucleico (ADN) de cada ejemplar, de manera que el comprador tenga la certidumbre de que adquiere un animal de comprobable calidad genética. Esto ha sido una respuesta a la tendencia internacional de la ganadería.
Así lo informó el Coordinador General de Ganadería, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), Francisco José Gurría Treviño, quien refirió que el documento que respalda la prueba de ADN supone una información muy valiosa que avala la autenticidad de un ejemplar en cuanto que se muestra la procedencia de los ancestros de una raza determinada.
En forma coloquial dijo: “además de comprar un animal de buena estampa, hay que tener la certeza científica de que es de calidad genética garantizada”.
En la realización de las pruebas también se captura información importante de las características heredables de cada unidad, como saber si hay resistencia a ciertas enfermedades, o para conocer si habrá un desarrollo muscular que traiga ventajas comerciales, como un mayor ojo de chuleta de la carne o qué hembra de borregos podría tener cuates en un parto. Detalló que se conocen perfiles genéticos de cada caso.

Volumen creciente
Hoy en día, el principal centro de pruebas de paternidad con el que cuenta el sector gubernamental se localiza en Morelia, Michoacán, donde se constata la capacidad de elaborar 800 exámenes de laboratorio por semana.
Por ahora, existe la demanda de despachar periódicamente las pruebas de 150 mil animales de registro, lo que, en general, se ha atendido con la capacidad de laboratorios acreditados para la realización de los análisis de ADN.
Gurría Treviño hizo notar que la aplicación de la tecnología genómica en las pruebas de paternidad del ganado es una muestra del dinamismo de la actividad ganadera y de su necesidad de adoptar los adelantos científicos para cumplir con los retos que demanda el entorno internacional.
Recordó el Funcionario Federal que no hay una norma específica obligatoria que exija las pruebas de paternidad del ganado, pero sí se cuenta con un acuerdo especial que establece el requisito de que en los animales de registro se apliquen los exámenes de ADN, lo que incluso supone un incentivo para el vendedor de los ejemplares, el cual puede ir de los mil a los siete mil pesos, según la especie y raza del espécimen.
Hizo énfasis en que el establecimiento de las pruebas de paternidad del ganado de registro se da en un contexto en que el país avanza en el posicionamiento de su ganadería y el poder de convocatoria de ésta, lo que se ha reflejado en varios aspectos, como la reciente realización de tres Congresos Internacionales de Ganaderos en territorio mexicano en las razas Brangus, Angus y Charolais (cuya Convención fue compartida entre Jalisco y el vecino Estado de Aguascalientes).

EL DATO
En México se contabilizan 44 razas bovinas, 14 ovinas y cinco caprinas, en las que hay ganado de registro en cuanto a su calidad genética.
Al corto plazo, habrá un laboratorio de pruebas de paternidad en el Centro Nacional de Recursos Genéticos de la SAGARPA, ubicado en Tepatitlán.

La promoción vocacional, desde el deporte

Torneo de acólitos a nivel decanal

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Jorge Cadena Romo,
3º de Filosofía

Bajo el auspicio de los Mártires Adalberto y Jorge -por ser los Santos del día, sábado 23 de abril- la Casa del Seminario Mayor de Guadalajara sirvió como sede al Decanato de San Pedrito, de Tlaquepaque, para la celebración de su Torneo de Acólitos, con el fin de que la Parroquia vencedora sea la que represente a ese Decanato en el gran Torneo a nivel Arquidiócesis, mismo que se disputará a principios de junio en las ya clásicas modalidades de Concurso de Conocimientos, Certamen de Trajes de Monaguillo, y Competencia de Futbol, sin duda la que más expectativas y pasión despierta entre los chicos y sus mismas familias.
Esta iniciativa es una de las tantas actividades que con gran celo pastoral promueve el Centro de Promoción Vocacional del Seminario de Guadalajara (“Promo”). El Pbro. Ulises Gutiérrez Ocampo es el Encargado de Pastoral Vocacional de San Pedrito, por lo que gustosamente se prestó a la tarea de ayudar con la organización de este Torneo y de celebrar la Misa, que dio inicio a las 9.30 de la mañana (aunque las vocecillas de los más ansiosos competidores ya se oían en el patio central, a la par que la de los pájaros, desde las 8).
Consciente de su inquieta feligresía, brevemente resaltó la labor del monaguillo y exhortó a los asistentes a seguir sirviendo a Cristo a través de la Liturgia, animándolos a darle ese mismo sentido a esta convivencia deportiva. Mientras, un joven Sacerdote que acompañaba al contingente de su Parroquia tomó la estola y se sentó a oír Confesiones, uno a uno, de la fila de jovencitos ansiosos que pedían otra oportunidad a la Misericordia de Dios.

Nervios a la orden
El Concurso de Vestimentas de Monaguillo y el de Conocimientos tuvieron lugar enseguida, mostrándose los Jueces muy joviales y cercanos para ayudar a aliviar la tensión de los chicos que, pese a los nervios, valientemente contendían. Al final, el primer premio se lo llevaron las Parroquias de San Isidro Labrador y la de Santa Rosa de Lima, respectivamente. Asimismo, se improvisó una competencia atlética para las muchas niñas que, estando ahí, no iban a jugar futbol, pero tampoco a estarse quietas. Todo un éxito, a juzgar por las porras y el griterío que acompañaron estas actividades, que tuvieron lugar en la pista que rodea el jardín de la Facultad de Filosofía.
Ocho Parroquias de San Pedrito enviaron sendas representaciones para el Torneo de Futbol en Categoría Infantil, mientras que para la Juvenil sólo se presentó el Equipo de Nuestra Señora de Guadalupe y Santo Toribio Romo, con lo que, por default, se hizo del triunfo. Mientras tanto, la animación con la música y el micrófono imprimían al evento una atmósfera de campechana legitimidad, y de cuya buena marcha hay que dar crédito a Eduardo Daniel Méndez Gamero, Seminarista de 2° de Filosofía, quien expresó su satisfacción tras ir venciendo retos, como preparar con mucha anticipación, o la dificultad de visitar todas las Parroquias del Decanato para hacer la promoción. Se contó también con el apoyo logístico del Grupo Juvenil Belum, de la Parroquia de Santa Emerenciana, cuya generosidad no sólo aseguró el éxito de este Torneo, sino que evangelizó con su testimonio y alegría, pues ni siquiera pertenece al Decanato de San Pedrito.

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Pura fibra
La Final fue entre los Equipos de Santa Rosa de Lima y San Isidro Labrador, y estuvo a la altura de una Final de cualquier Torneo en el mundo. Es impresionante constatar que los solemnes y aparentemente “ñoños” monaguillos de rojo y blanco, una vez entrados en el juego, se transforman en unos guerreros del balón, tan aguerridos y apasionados como los jugadores de las grandes Ligas, y sus gestos nos hablan de idéntica fiereza y determinación, aunque mucha más nobleza y gallardía, como se notó ante un polémico gol que le dio el empate a San Isidro, teniendo que intervenir Eduardo con toda energía por el micrófono para aplacar las protestas… que no venían de la cancha.
El desenlace, empero, inclinó la balanza a favor de Santa Rosa de Lima, y tras la natural euforia, vino la premiación, muy de halagar en su sencillez, pues eso resaltó el sentido de sana competencia y unión que los organizadores siempre buscaron. Dicho y hecho: sin mayores aspavientos, los finalistas compartieron saludos y fotos con el trofeo en el centro de la cancha.
Viendo cuán contentos se iban, ganadores y perdedores, se entiende a qué se refirió el Padre Ulises Gutiérrez cuando se le preguntó por el sentido de estas experiencias: “Los acólitos esperan este Torneo, y lo que pueda invertirse en ellos es una riqueza, pues aunque no todos consideren la vocación al Seminario, muchos van a ser Agentes de Pastoral. Esto es una semilla que se siembra, que va a germinar en un futuro apostolado, en su vida misma, y es también una manera de agradecerles su esfuerzo, su responsabilidad, el servicio que ofrecen a Dios”.