jueves, 6 de noviembre de 2014

No todo son milagros

Los milagros no ocurren ni se validan al gusto


Norma Angélica Trigo González


Cuando surge un fenómeno que los feligreses consideran como un milagro, la tarea de la Iglesia es discernir con paciencia, prudencia y objetividad cuál es el origen y el fin del mismo, y se inicia una investigación con un Equipo Interdisciplinario que incluye a Científicos especializados, sean o no católicos o creyentes. Lo que importa es que sean competentes en la materia que se estudia y de una probada honorabilidad. Así lo dio a conocer el Obispo Auxiliar de Guadalajara, Monseñor Miguel Romano Gómez, respecto a la posible confirmación de un, hasta hoy, supuesto prodigio, y por ello pidió paciencia a los feligreses, ya que lo importante es saber que las cosas vienen de Dios, y la Fe sabe esperar.

“La Iglesia debe ser muy cautelosa. Si es de Dios, que Él ponga la hora para que se sepa la verdad; lo importante es saber que viene de Dios, y que, por lo tanto, conduce a Dios; entretanto, hay que estar tranquilos, en paz. ¿Acaso podrá algo detener una manifestación de Dios? No. También es una manifestación de que la Fe sabe esperar con paciencia, con prudencia, con humildad y sin exigencias a las legítimas Autoridades que Él ha puesto al frente de la Iglesia”.


PROCESO DE INVESTIGACIÓN

El Obispo Miguel Romano explicó que en algunos casos se trata de fenómenos sobrenaturales y, en muchos otros, provienen de causas naturales. Para el caso, mencionó a un experto en este campo; se trata de quien fuera Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ahora Papa Emérito Benedicto XVI, quien hablaba de cómo la Iglesia debe tomarse el tiempo que sea necesario para discernir acerca de lo que puede ser sobrenatural y lo que es meramente natural.

“Un fenómeno tiene que ser examinado interdisciplinarmente; después se pasa a una Comisión de Teólogos que estudia el caso; luego, a los directa o indirectamente involucrados, y también se toma el parecer del Obispo Ordinario de la Diócesis. Éste, a su vez, se hace aconsejar por quienes considera pueden brindarle elementos para un mayor y mejor discernimiento. Si después de escuchar a todos existe la probabilidad de que se trate de algo en verdad sobrenatural, el caso se envía a Roma con todo el material obtenido.

“Allá, se inicia una segunda fase de estudios y profundización. Viene primero una Comisión de Teólogos y, finalmente, un peritaje realizado por una comisión de Cardenales y Arzobispos, quienes forman parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe y para las Causas de los Santos”.

El Obispo Romano Gómez cuestionó: “¿Cuánto tiempo puede durar esto?, pues el que sea necesario; pueden ser semanas, meses o años. Aquí no hay que tener prisa ni hacer pausas innecesarias. Finalmente, cuando la Comisión de Cardenales y Arzobispos ha cumplido sus labores, entrega el trabajo al Santo Padre, quien podrá decidir si hubo o no un carácter sobrenatural en el hecho o si se trató de algo excepcional, pero meramente natural; o bien, puede permanecer en silencio, según lo que la prudencia que el Espíritu Santo le conceda y le vaya recomendando”.

Por otra parte, el Prelado entrevistado manifestó que la Iglesia no considera que sean indispensables estos acontecimientos (sobrenaturales) para dar credibilidad; mas, si ocurren, es porque Dios así lo quiere, y casi siempre de manera inesperada.

“Hay que recordar las palabras de Cristo cuando, refiriéndose al Apóstol Tomás en presencia de los demás Apóstoles, dijo: ‘Bienaventurados los que creen sin haber visto, porque suyo es el Reino de los Cielos’. Entonces, no precisamos de lo extraordinario para creer en la hermosura, en la profundidad de la Verdad Revelada, que no es sino la Persona de Jesús, Hijo de Dios e hijo de María, y cómo Él da a la Iglesia los medios personales y materiales para que haga un sereno y prudente discernimiento”.


PACIENCIA A LOS FELIGRESES

Por último, el Obispo Auxiliar de nuestra Arquidiócesis, Miguel Romano, advirtió que, por encima de la ansiedad de algunos, “la Iglesia va a ocupar el tiempo que sea necesario para cumplir con su misión: decir la verdad, y solamente la verdad”.


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A propósito de algunas manifestaciones exteriores supuestamente prodigiosas, ocurridas principalmente en imágenes expuestas al culto, el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Guadalajara, D. Miguel Romano Gómez, ofreció una detallada explicación acerca de los criterios de la Iglesia en torno a esos casos.


REFLEXIVAS

No nos atrevemos a muchas cosas porque las consideramos difíciles; pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.


Séneca, Filósofo romano.


EPIGRAMARIO

CARMELO LENGO


Buscan las Autoridades a instigadores

De hechos violentos, atentados y actos

De pillaje para darles castigo ejemplar:


Con vidrio de aumento trata,

La Autoridad competente,

De hallar aquí al delincuente,

Al vándalo y al pirata,


Cuando las causas motrices

Del saqueo y la quemazón,

Son abuso y corrupción,

Que tienen en sus narices.


Vivimos una época en que casi todo

Es adulteración, plagio, remedo,

O mera apariencia de autenticidad:


Hoy hay falsificaciones,

No solamente de objetos,

Títulos y documentos,

Oficios y profesiones,


Sino que hay piratería

Inclusive en la bondad,

En la falsa caridad,

En la justicia y la hombría.


Casi al final de su gestión, aprueban

Diputados Locales Ley Vs. Derroches,

Pero sin quitar ni un peso a su sueldazo:


Miembros de H. Congreso,

Con tal Ley de Austeridad,

Son muy dignos, en verdad,

De fuerte abrazo y un beso.


Tras el pastel repartirse,

Piensan dejársela dura,

A próxima Legislatura,

Antes de despedirse.


Máximo castigo que puede sufrir un

Gobernante sinvergüenza es perder

Su cargo; mas nunca irá a la cárcel:


Político delincuente,

Ya sea porque tiene fuero

O por comprar con dinero

A Juez corrupto o incompetente.


O por la complicidad

De los de su condición,

Jamás pisará prisión,

Gozando de impunidad.


El cartón de Hocio

Cartón de Hocio 052 (1)


EDITORIAL

Violencia nacida de las excesivas desigualdades


Siempre ha habido violencia en algún rincón del planeta, pero es doloroso cuando se hace rutina para pretender solucionar dificultades; cuando los Comunicadores que forman opinión subrayan con preocupación lo que la Prensa liviana exhibe para vender; cuando los Gobiernos tejen marañas de declaraciones; cuando la gente se pone a rezar e invoca milagros con tal de lograr sobrevivir sin tanto riesgo. Y todo esto significa que las circunstancias duelen, que el asunto merece reflexión, que estamos hartos de los motivos que lanzan a muchos a aniquilar al prójimo como último recurso.

Por otra parte, el problema se magnifica cuando existe, como es nuestro caso, una línea muy frágil entre los que supuestamente deben vigilar, proteger la vida y aplicar las Leyes, y aquellos que las transgreden; cuando se observa una generalizada crisis de legitimidad y confiabilidad en quienes gobiernan con una mano puesta hipócritamente sobre el Libro de las Leyes que nos rigen, y la otra extendida para recibir la dádiva. Se ha visto que el crimen organizado con demasiada facilidad penetra gobiernos y gobernantes e involucra a las víctimas con los represores.

Hoy, el mundo, desde diversas trincheras, habla de la exacerbada violencia en México. En una Sociedad cuyos Gobiernos debieran ser garantes del bien común, la sospecha de que no lo hacen así, disuelve la confiabilidad. La lista de crímenes y deslealtades surge por doquier; basta mirar la bitácora callejera de cualquier Estado, Municipio o población.

Hasta no hace mucho, los focos de discordia y muerte rondaban las periferias del mundo, los lugares remotos y casi desconocidos de la Geografía, pero ahora están aquí entre nosotros y a la vista de todos, cotidianamente. Entretanto, nuestras Autoridades siembran antecedentes contradictorios que esparcen y acrecientan la virulencia. La prudencia y verborrea barata se entreveran. Cierto, algunos tienen determinación genuina para gobernar, imponer el estado de derecho y aplicar la justicia, pero a veces los resultados no son los esperados y la situación se agrava.

Además de los problemas de la corrupción, las bajas calificaciones de Agentes de Seguridad y de algunos mandos han sembrado mayor confusión, incrementándose así la nómina de despedidos, inconformes y desempleados, injusta o justamente. Mientras, la ciudadanía se inquieta cada vez más. ¿Qué sigue? Estos son problemas que incendian voluntades y suscitan comentarios agrios. Se ha creado un clima enrarecido y una situación difícil de resolver. Los desacuerdos enconan relaciones y desatan demonios internos.

Ejemplo de ello fue el reciente operativo en torno al Mercado de San Juan de Dios, el cual dio cauce a una serie de actos vandálicos, agresiones a la Autoridad, saqueos e incendio de vehículos; se salió de control el ambulantaje. La explicación es simple para los estudiosos: por una parte, extremada pobreza, desempleo y violencia institucionalizada para unos; y en la página de enfrente, prebendas insultantes, salarios exorbitantes, cinismo y escarnio.

Hay recuentos alarmantes que alimentan esa disconformidad social, además de las enormes diferencias económicas: una justicia que es selectiva, una educación que es excluyente, actividades comerciales fincadas en argucias leguleyas generan unas mayorías que en su hartazgo constituyen la pólvora que detona bajo cualquier pretexto en actos rabia, de poca cordura social, y que puede llegar a una explosión de furia desatada.

Pero también hay voces que exhortan hacia la consecución de la verdadera y necesaria paz y la concordia. Ahí está el Papa Francisco, quien a la vez que reconoce este problema de la desigualdad, nos muestra un aspecto muy interesante y muy evangélico: “La paz social no puede entenderse como un aquietamiento o como una mera ausencia de violencia, lograda por la imposición de un sector sobre los otros. También sería una falsa paz aquella que sirviera como excusa para justificar una organización social que silencie o tranquilice a los más pobres, de manera que aquellos que gozan de los mayores beneficios puedan sostener su estilo de vida sin sobresaltos mientras los demás sobreviven como pueden”.

Se necesita escuchar con atención, y con intención poner manos a la obra.


jueves, 30 de octubre de 2014

La caridad es una forma de evangelizar

Juan López Vergara


El pasaje del Santo Evangelio que nuestra Madre Iglesia ofrece hoy, compendia la obra del Evangelista San Mateo al presentar a Jesús como el Señor de la Historia, quien nos revela que en el dolor del pobre, en el clamor de los oprimidos, descubrimos el lugar teológico por excelencia: el compromiso en favor de los necesitados constituye el nervio de nuestra Fe, por la clara identificación entre Jesús y los pobres (Mt 25, 31-46).


Significativos títulos cristológicos

Es un texto exclusivo del Evangelio según San Mateo, que muestra su visión eclesiológica, y en cuya base descubrimos una sorprendente cristología. Es una página en la que conjunta importantes títulos cristológicos: ‘Hijo del hombre’ (v. 31a); ‘Rey’ (v. 31b; 34; 40); ‘Pastor’ (v. 32); ‘Señor’ (v. 37; 44); también, de forma implícita, el título de ‘Hijo’, cuando el Rey dice a quienes haya colocado a su derecha: “Vengan, benditos de ‘mi Padre’, tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo” (v. 34). También alude al título de ‘Emmanuel’ con el que Mateo forma una aleccionadora inclusión en su obra, por ser el primero (véase 1, 23) y el último que otorga a Jesús: “Y he aquí que Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (28, 20).

Hemos de repensar nuestra escala de valores

Para el Evangelista, el problema cristológico fundamental radica en situar a Cristo en la Historia, lo cual en el texto se nos revela con meridiana claridad, cuando al final de cada diálogo, Jesús, el Hijo del hombre, el Rey, el Hijo, el Pastor, el Señor, asegura: “cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron” (v. 40; compárese: v. 45). Jesucristo, nuestro Salvador, prolonga su Encarnación en el rostro del hermano necesitado, alentándonos a vivir en plenitud nuestra libertad de hijos de Dios. Esto implica el riesgo de la libertad creadora, porque si no nos arriesgamos creativamente, ponemos en peligro no sólo la solidaridad sino nuestra propia salvación.

Jesús nos invita a repensar nuestra escala de valores, exhortándonos a constatar que lo más excelente del Universo es el hombre y, de él su libertad y, de ella, el amor y, de éste último, el amor de caridad. ¡Cuánta razón tenía mi madre al repetirnos constantemente aquellas enseñanzas del Catecismo de Ripalda: “¿Quién es el más grande a los ojos de Dios? El que tenga mayor caridad, sea quien sea”.

LA caridad, factor de comunión

El Padre Francisco de Asís de la Rosa Patrón, Asesor Diocesano de Cáritas, explica que la caridad es el lenguaje con el que la Iglesia puede comunicarse con el mundo de hoy, porque es un factor de comunión, ya que: “No puede negarse nadie a hacerle un bien a alguien. Ésta es una de las mejores vías para evangelizar actualmente. ¿Y para qué queremos evangelizar? El Papa Francisco ha respondido muy claro: para que la gente sea feliz, pues solamente a través de Jesucristo podemos llegar a ser plenos” (Semanario, 12/Oct/2014, pág. 23).


LIBRO DE LA SEMANA

J. Serafín Béjar
CINCO RAZONES PARA CREER.

Experiencias

de la desproporción.
Editorial Sal Terrae


CINCO RAZONES PARA CREER 001


Tenemos sed y no poseemos el agua que pueda calmarla. El ser humano está abierto a un horizonte de plenitud que por sí mismo no puede saciar. Eso hace que el hombre, en palabras del autor, sea un ser desproporcionado, poseedor de un corazón inquieto, siempre insatisfecho, permanentemente abierto a ese horizonte de abundancia.

Ahora bien, lo que para algunos podría ser interpretado como una maldición, para el autor se convierte en la más alta posibilidad de lo humano. De esta manera, se nos propone releer estas huellas de desproporción en nosotros como cinco auténticos preludios para la Fe.

Y estas cinco razones para creer, que dan lugar a los distintos Capítulos del Libro, son el deseo, la historia, el sentido, el rostro y el exceso. El autor entrelaza Teología, Filosofía, Literatura y Cine, intentando evocar en el lector la presencia ineludible del Misterio.

Este material lo encuentra en LIBRERÍA VERBUM.


P. Joaquín BodegoMartínez, S.V.D.


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