jueves, 7 de agosto de 2014

Honor a los Mártires

Con valiosas y significativas piezas

Bendicen y reinauguran Museo Diocesano de Beatos

y Santos Mexicanos


Yara Martínez González y

José de Jesús Parada Tovar


Tras ocho años de haber abierto sus puertas, el 11 de abril de 2006, el Museo Diocesano de Beatos y Santos Mexicanos experimentó una transformación y fue reinaugurado y bendecido por el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega.

Ubicado sobre la Calle Angulo en el número 276, en el Centro de la Ciudad, este recinto muestra alrededor de 215 piezas, entre las que destacan reliquias de San Cristóbal Magallanes Jara; de los Beatos Anacleto González Flores, Jorge y Ramón Vargas González, Ezequiel y Salvador Huerta Gutiérrez, Luis Padilla Gómez, Miguel Gómez Loza y Luis Magaña Servín, entre otros. El proceso de recolección de éstas duró tres años. Podrán apreciarse, de martes a domingo, de las 10 a las 17 horas. La entrada es gratuita.


Mueseo 1


Preferencia a los de Jalisco

Los trabajos de remozamiento se iniciaron en el mes de marzo, y a decir de María Guadalupe Alatorre Huerta, encargada de esta remodelación, se realizaron en el marco de los Festejos por el 150º Aniversario de la Arquidiócesis de Guadalajara, dentro del Año Jubilar.

Además, detalló, la Colección que aquí se exhibe debe concebirse como complementaria de la que existe en el Museo de los Mártires instalado en la Parroquia del Dulce Nombre de Jesús.

“Tal y como se puede visitar desde hace ocho años, el recinto, aun cuando está dedicado a San Cristóbal Magallanes, a sus 24 Compañeros Mártires y a otros Beatos, concentra sólo piezas de los Mártires que son originarios de la Arquidiócesis de Guadalajara”. Esto obedece a obvias razones, principalmente por la facilidad de conseguir los objetos en cuestión.

Durante este proceso de remodelación, el museo no cerró sus puertas a los cerca de 50 visitantes que recibe al día, sino que se efectuó sala por sala y consistió en el cambio de pintura, la compra de vitrinas nuevas y el aseo de las ropas para que se conserven en buen estado.


museo 2


Hondo significado

El Cardenal Francisco Robles Ortega destacó que el bendecir este lugar es reconocer que tenemos entre nosotros a Dios en el testimonio de los Mártires que entregaron su vida y derramaron su sangre por Cristo: “No olvidemos que estamos en un tiempo que exige de nosotros los creyentes un compromiso de transmitir la Fe, pero antes hay que profesarla. Los Mártires no sólo profesaban la Fe en Jesucristo; la confesaban derramando su sangre, y con su vida se hicieron confesión de Fe”.

De igual manera, explicó que la Bendición tiene un sentido de ida y vuelta, pues primero se implora a Dios su ayuda de lo Alto, y Él hace descender sus Gracias y favores. Por su parte, el señor Cura José de Jesús Gálvez Amezcua, Párroco de San Miguel Arcángel, de Tlaquepaque, y Curador de este Museo Diocesano, resaltó que, en lo general y en lo individual, los Beatos y Santos Mexicanos son un claro y valioso ejemplo de vida cristiana, pues entre ellos existen acabados modelos para la niñez, la juventud, la Vida Consagrada, el Presbiterio, la Familia, los Profesionistas y la acción de los Laicos.

Recordó las vibrantes ceremonias de Beatificación y Canonización de estos Mártires y Confesores, ocurridas todas durante el pontificado del Papa Juan Pablo II, hoy también Santo.

Adelantó que este Museo busca impulsar la Nueva Evangelización y no ser sólo un lugar de cosas viejas u objetos valiosos de arte, sino que desde la entrada se sienta el testimonio de los Santos que vivieron y murieron por Jesucristo.

A su vez, Monseñor Ramiro Valdés Sánchez, Párroco del Sagrario Metropolitano y quien fuera el Postulador de las Causas de Canonización de los Mártires de esta Arquidiócesis, hizo una ilustrada remembranza del Laico arandense Luis Magaña, de gran valentía y entereza a la hora del martirio y de una vida intachable al servicio de la Iglesia y como hijo, hermano, esposo y padre.

Previamente a la Bendición y corte del listón, el señor Cura José Guadalupe Dueñas Gómez, Párroco del Santuario de Guadalupe, leyó un pasaje del Antiguo Testamento relativo a los Hermanos Macabeos, Mártires.

También concurrieron a este Acto (que fue amenizado, al teclado, por el Maestro Rigoberto Gutiérrez Medina), el señor Cura Maurilio Martínez Tamayo, Párroco de San Xavier de las Colinas, y el Padre Julio César Peña Hernández, Vicario Parroquial de San Miguel Arcángel, quien tuvo a su cargo la invocación de una Letanía Especial a estos Santos y Beatos Mexicanos. Asimismo, estuvieron presentes varias Religiosas y un grupo de fieles; entre ellos, algunos parientes de los ya glorificados.


Museo 3


Predicación y Vida

San Miguel de la Mora, de sangre campesina


Cardenal Juan Sandoval Íñiguez

Arzobispo Emérito de Guadalajara


25El martirio de este Sacerdote, el primero de los Mártires en el vecino Estado de Colima, es muy interesante porque en su desarrollo se reúnen los elementos principales que reflejan la problemática que estaba en juego en el conflicto que llevó a la Persecución Religiosa en México.

Nació el 19 de junio de 1874 en Rincón del Tigre, Municipio de Tecalitlán, Jalisco, en el seno de una familia campesina, numerosa y muy cristiana. Pasó su niñez, por tanto, ayudando a sus padres en las labores del campo. Digamos, al respecto, que llama la atención cómo una buena parte de los Sacerdotes sacrificados proviene de familias campesinas, pobres, probadas por la necesidad y la dureza del trabajo; familias que fueron semillero de Mártires, de buenos Sacerdotes y de cristianos que lucharon por su Fe y por el derecho a la libertad religiosa.


Un camino difícil

Estudió en el Seminario de Colima y se ordenó Presbítero en 1906. Cumplió varios destinos en su ejercicio ministerial, y cuando se acercaba la Persecución, era el Capellán de la Catedral. El Gobernador de aquel Estado, Francisco Solórzano Béjar, enemigo declarado de la Iglesia, quiso poner en práctica en su Entidad los Artículos persecutorios de la Constitución de 1917 y obligar a los Clérigos a registrarse ante la Autoridad Civil para que pudieran ejercer el ministerio, con la aclaración de que sólo serían registrados y tendrían permiso 20 Presbíteros en todo el Estado.

En vano, el Obispo Don Amador Velasco y su Clero protestaron por esta inicua medida. El Gobernador no cedió, y entonces dispuso el Prelado cerrar, en protesta, todos los templos de su Diócesis. Esto fue en abril de 1926, tres meses antes de que lo hicieran los Obispos en todo el país. De los Sacerdotes, unos fueron desterrados, y otros pasaron a la clandestinidad para seguir atendiendo espiritualmente a sus fieles. El Obispo mismo, Monseñor Velasco, se ocultó. Y, con ser el Estado de Colima tan pequeño, no pudieron encontrarlo porque los fieles católicos lo protegían.

El padre Miguel de la Mora se escondió en su casa en la Ciudad de Colima, pero fue descubierto y detenido. Le ofrecieron su libertad si abría la Catedral al culto público, ya que él era el Capellán; de lo contrario, sería castigado. Se encontró, así, ante la disyuntiva de desobedecer a su Superior, que había ordenado el cierre de todos los templos o de contravenir la exigencia del Gobierno. Optó por escaparse y huír hacia su rancho, Rincón del Tigre; pero, por el camino, fue reconocido por un agrarista y llevado a la Capital colimense para entregarlo a los federales. Lo llevaron a pie y descalzo; entró hacia el medio día por la calle principal y fue entregado al Comandante de los federales, quien inmediatamente lo mandó fusilar en la caballeriza del Cuartel, parado sobre una pila de estiércol. Eran las doce del día del 7 de agosto de 1927.


De las penurias a la Gloria

Comentaba, en renglones anteriores, que el martirio del Padre Miguel de la Mora es emblemático porque reúne los elementos del conflicto religioso y de la terrible persecución: en primer lugar, la Constitución de 1917, con sus Artículos persecutorios y la pretensión de los gobernantes de ponerla en práctica. Vino luego la protesta de la Iglesia a través de los Obispos, desoída por el Gobierno, lo cual obligó a aquéllos, como última medida, a cerrar al culto los templos, primero los de Colima y luego los de todo el país; medida que lastimó al pueblo católico y enfureció al Gobierno, que en adelante consideró criminales a los Sacerdotes que ejercieran su ministerio en la clandestinidad. Y si se les descubría, eran ejecutados en el acto, sin juicio alguno.

El Presbítero Miguel de la Mora, canonizado por el Papa Juan Pablo II el 21 de mayo del año 2000, fue un Sacerdote extraordinario en la rutina diaria de su ministerio; fiel a su Obispo y a la Iglesia; entregado a los fieles en una vida de sacrificio y de Fe que le mereció la corona del martirio.


REFLEXIVAS

¡Qué cierto es que el que da de comer a los pajarillos del campo no deja morir de hambre a los hijos que creó y redimió con su Preciosísima Sangre!

Beato Miguel Agustín Pro Juárez


EPIGRAMARIO

CARMELO LENGO


Es innegable que existe el maltrato

Infantil, pero hay quienes trabajan y

Velan por los niños desamparados:


Nunca faltan desgraciados,

Que de inocentes abusen,

Como de niños que acusen

El haber sido golpeados.


Pero existen, a su vez,

Personas e Instituciones

Que cumplen nobles misiones

De proteger a niñez.


Entre aplausos de la mayoría,

Quedó aprobada una Reforma

Más, ordenada por el Presidente:


La oposición fue patética;

De broma, “la discusión”;

Mayoría, su aprobación

Dio a la Reforma Energética.


Vivimos en el presente,

Pero igual que en el pasado,

Todo aquí queda aceptado,

Cual lo exija el Presidente.


La marea de corrupción generada

Por narcotráfico arrasa con todos,

Sin importar jerarquías ni funciones:


Incitando a la ambición,

El narco ejerce el poder,

Para así lograr tener

El campo libre a su acción.


Y caen igual Funcionarios

Que Policías judiciales;

También los Jueces venales,

Gobernantes y Empresarios.


Exceptuando a decenas de millones,

Los mexicanos disfrutamos, por Ley,

De incontables derechos y privilegios:


A un techo y Educación,

Trabajo y Seguridad,

Comida y Salubridad,

Y Libertad de expresión.


De esos Derechos Humanos,

Gozamos privilegiados;

Mas, continúan marginados,

Muchos millones de hermanos.


El cartón del Hocio

Cartón de Hocio 042


EDITORIAL

La verdad, primera víctima en los niños maltratados


La noticia del maltrato a los niños del albergue de Zamora, por todo lo que se decía y por lo que se sospechaba que escondía, corrió como la amenaza de un enorme huracán social, y morbosamente se quiso destapar una cloaca de podredumbre general, más que ayudar a buscar soluciones de una llaga dolorosa que no hemos podido extirpar de la Sociedad. Cuando los pequeños sufren, son los más pobres y desprotegidos de la Sociedad quienes reclaman respuestas, si no rápidas, sí eficientes. A los días, este hecho ha quedado como agua mansa que fecunda conciencias para hacer revisiones más a cabalidad en los asilos de todas latitudes y responsabilidades.

De variadas formas se sigue vilipendiando a los menores. Por su inocencia y poca capacidad de defensa, se convierten frecuentemente en un botín que los vivales explotan sin remordimiento alguno. Y es que están expuestos a experiencias diferenciadas: quizás cobijados en el cariño y al amparo del hogar, o sufriendo la ausencia cómplice desde edad temprana. Estremece la capacidad para hacerles daño, de parte de gente sin escrúpulos, de lobos disfrazados de ovejas, que tejen una maraña de complicidades sin rubor ni objeción de conciencia.

Los Medios de Comunicación han puesto en la mira a la “Gran Familia”. Hay decires de ida y vuelta, cargados con veneno al detalle. Algunas madres “asustaban” a sus propios retoños con la amenaza de que, “si no te portas bien, te llevo con Mamá Rosa.” ¿Por qué hasta ahora las declaraciones de tantos enterados? ¿Por qué la justicia se administra a cuenta-gotas? ¿Por qué del árbol caído todos hacemos leña? Es una historia que resucita leyendas antiguas.

En la cascada de comentarios vertidos en las Redes Sociales, llega a decirse que esto “puede ser una cortina de humo”, y que la sustancia acaso sea verdad, pero magnificada y llevada “a los grandes noticieros para poder hacer de las suyas en las pretendidas reformas del Gobierno”. Verdad o ficción, el caso es que el pueblo “ya está escamado.” Hay una carrera impresionante en la nueva Tecnología, y la capacidad de manipular y de hacer daño nos asustan y confunden.

Como noticia sensacional, ha sido un round exitoso para los Medios, dados los comentarios morbosos y amarillistas que ha suscitado. Pero no es posible medir con el mismo rasero a instituciones señeras en esto de atender a la niñez. En nuestra ciudad, por ejemplo, existe todo un monumento histórico que sigue hablando de la misericordia del Obispo Cabañas por atender a los niños desamparados de la calle. En el hito siguiente de la Historia se hizo notable la “Ciudad de los Niños” del Padre Cuéllar, en donde la letra, el oficio, la disciplina y la Religión fueron lazos formadores de innumerables púberes que hasta el presente dan testimonio de su formación lograda.

Hoy tenemos un Centro Regional, “La Villa de los Niños”, espacio educativo en las cercanías de Guadalajara, atendido por Religiosas coreanas; un verdadero acicate para la conciencia social. Lo sobresaliente es el tesoro del profundo sentido de familia que todavía existe en buena parte de nuestra Sociedad, no sin defectos, pero siempre en la impostergable tarea de la lucha diaria.

También hay organismos públicos que tienen como tarea la atención jurídica y psicológica de estos chamacos maltratados, aunque algunos los consideren lacra y basura. Nunca es tarde para enmendar la plana. Mas la duda permanece… ¿Por qué no se adaptan medidas a tiempo? ¿Por qué cierta gente puede hacer daño, por años, sin rubor? ¿Por qué la indiferencia de Gobierno y Sociedad ante los abusos?


jueves, 31 de julio de 2014

San Alfonso María de Ligorio

Daniel León Cueva


08-Lomuscio-SA los 80 años de edad, el 1º de agosto de 1787, enfermo y agotado por su alta responsabilidad como Obispo de Palermo, Italia, murió en la paz del Señor este brillante Religioso, nacido cerca de Nápoles el 27 de septiembre de 1696 (curiosamente, por los mismos días en que se fundaba el Seminario Conciliar de Señor San José, de Guadalajara).

Era tal su inteligencia, que a los 16 años ya tenía los títulos de Abogado Civil y Eclesiástico, por lo que fue muy admirado por el Gobierno y la Sociedad. Pero sucedió que, cuando defendía los intereses de un Príncipe y se adentraba en los expedientes, se desilusionó por la suciedad y truculencias en el manejo judicial de los casos, abandonó la abogacía, abrazó el Sacerdocio y se dedicó a ayudar a los más necesitados: campesinos despojados, pobres y arrendatarios que eran víctimas de los ricos y poderosos.

Fue cuando, convocando y liderando a Clérigos y Laicos, convino en conformar la Sociedad del Santísimo Redentor, a cuyos miembros se les llama “Redentoristas”.

Por su sabiduría personal e inspiración divina, son célebres todas sus obras escritas, pero, en especial, “Las Glorias de María” y su Teología Moral. Dedicado primordialmente a los humildes y miserables, su Lema de vida fue “Orar y trabajar”.

En nuestra Arquidiócesis se le dedican dos Templos Parroquiales a su culto de veneración.